¡SOS! La fatiga pre-vacacional es real (y no estás solo/a)

¡Hola a todos! Con la llegada del verano y el ansiado fin de las rutinas, muchos esperamos ese momento de euforia y desconexión. Sin embargo, para una gran mayoría, la realidad es muy diferente: la recta final antes de las vacaciones se convierte en un sprint agotador que nos deja exhaustos. Hablamos de la tan común, y a menudo silenciada, fatiga pre-vacacional.

Es una sensación que seguramente te suena: en lugar de sentir esa chispa de ilusión por los días libres, lo que arrastras es un cansancio acumulado que te deja al límite de tus fuerzas. ¿Por qué nos pasa esto? Es la tormenta perfecta de varios factores. Por un lado, ese «sprint final» en el trabajo o los estudios, donde intentamos dejarlo todo atado para evitar incendios en nuestra ausencia. Por otro, la acumulación de meses de un ritmo frenético; es justo cuando nuestro cerebro empieza a oler el descanso cuando nuestro cuerpo y mente dicen «¡basta!». Y paradójicamente, la propia anticipación de las vacaciones, con la presión de tenerlo todo organizado y perfecto, puede añadir una capa extra de estrés.

¿Qué hacer si te sientes así?

Lo primero, y más importante, es validar lo que sientes. Está bien llegar cansado/a. No tienes que ser una «súper persona» y empezar las vacaciones con una energía desbordante si no la tienes. Permítete sentir ese agotamiento y dale permiso a tu cuerpo para procesarlo. Es un buen momento para practicar la autocompasión.

Después, si te es posible, intenta bajar el ritmo en los días previos a tu desconexión total. Delega tareas, prioriza lo verdaderamente urgente y no intentes abarcarlo todo. Una pequeña reducción en la intensidad puede marcar una gran diferencia. Escucha a tu cuerpo: si te pide descanso, dáselo. Una siesta breve, un momento de silencio, desconectar de las pantallas por un rato… pequeñas dosis de autocuidado son esenciales para ir reponiendo energías.

Finalmente, te animo a planificar el «no-plan» al inicio de tus vacaciones. Resérvate uno o dos días sin grandes compromisos, solo para descansar, recuperar el sueño perdido y permitir que tu cuerpo y tu mente se relajen de verdad. Evita la autoexigencia de tener que «aprovechar al máximo» cada minuto desde el día uno. A veces, la mejor manera de aprovechar las vacaciones es, simplemente, ¡no hacer nada!

Recuerda: las vacaciones son para recargar pilas, no para llegar ya sin ellas. Sé amable contigo mismo/a y permite que el descanso sea tu prioridad. Tu bienestar mental te lo agradecerá.

¿Te sientes identificado con la fatiga pre-vacacional?

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¡Hola! Mi nombre es Judit Jurado, soy psicóloga con acreditación sanitaria.

Colegiada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Aragón (A-02280).

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