¡Ojo al ejemplo! Este verano, su mejor lección eres tú

Con la llegada de junio, el timbre del colegio se silencia y las casas se llenan de risas, juegos y, por supuesto, de la presencia constante de nuestros peques. La rutina escolar se diluye, y de repente, nos encontramos con un montón de tiempo juntos, un lienzo en blanco para compartir y reconectar. Y aunque a veces lo olvidemos en el ajetreo del día a día, estos meses de verano son una oportunidad de oro para algo súper importante: ser el ejemplo que queremos que nuestros hijos sigan.

 

Es fácil caer en la trampa de pensar que educamos con palabras y normas explícitas. Sin embargo, la psicología nos muestra una y otra vez que los niños, y de hecho todos, aprendemos muchísimo más de lo que vemos que de lo que nos dicen. Nuestro comportamiento, nuestras reacciones, nuestros hábitos… todo eso se convierte en una clase magistral diaria. Si les pedimos que lean pero nosotros no tocamos un libro, si les decimos que no griten pero discutimos a voces, o si queremos que se desconecten de las pantallas pero estamos todo el día pegados al móvil… ¡pues el mensaje se diluye y no funciona! Ellos son esponjas, y absorben cada una de nuestras acciones.

El verano: tu aula particular para el buen ejemplo

El verano, con su ritmo más relajado y su mayor convivencia, es el momento perfecto para practicar esto de ser un ejemplo consciente. No se trata de ser perfectos, sino de ser coherentes y auténticos.

  • ¿Quieres que lean? El simple acto de verte con un libro o una revista, disfrutar de la lectura en silencio o incluso leerles un cuento, convertirá la lectura en un hábito deseable para ellos.
  • ¿Buscas un uso consciente de las pantallas? Establece límites de tiempo para toda la familia, ¡incluidos los adultos! Y dediquen tiempo a actividades sin tecnología: juegos de mesa, paseos, conversaciones…
  • ¿Fomentar el deporte y la actividad física? Salgan a pasear juntos, jueguen en el parque, monten en bici. Que vean que moverse es divertido y saludable.
  • ¿Priorizar el descanso? Demuéstrales la importancia de una buena siesta o de dormir sus horas. El autocuidado empieza por respetar los ritmos del cuerpo, y ellos aprenderán de tu ejemplo.
  • ¿Enseñarles a gestionar emociones? Si te sientes frustrado/a, exprésalo de forma sana, busca soluciones o pide ayuda. Que vean que está bien sentir todo tipo de emociones y cómo se pueden manejar de forma constructiva.

Nuestras acciones son su espejo más fiel. Este verano, aprovechemos cada día para sembrar hábitos saludables y valores importantes, no con sermones, sino con el método más poderoso: nuestro propio ejemplo. Verás qué resultados tan valiosos y duraderos obtendrás.

¿Qué ejemplo te gustaría dar a tus hijos este verano? 

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¡Hola! Mi nombre es Judit Jurado, soy psicóloga con acreditación sanitaria.

Colegiada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Aragón (A-02280).

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